RELACIÓN CON EL ANÁLISIS TRANSACCIONAL


Quienes sabéis de mi implicación en el Análisis Transaccional, tal vez os preguntéis sobre si el libro tiene relación con el Análisis Transaccional. La respuesta concreta es que no, pero también en cierta manera es que sí. De hecho, en el texto se encontrarán bastantes notas (que indico con las siglas AT en superíndice) que hacen referencia a este enfoque, pero desde luego no es propiamente un libro de Análisis Transaccional ni requiere ningún conocimiento de dicho sistema para poder ser leído.

Pero si no es un libro de Análisis Transaccional, ¿por qué me ha parecido útil relacionar el texto, a través de las notas, con el Análisis Transaccional? Por una parte, aunque en mi trabajo profesional tengo un enfoque en el que integro todo lo que voy conociendo y experimentando, mi preparación inicial como psicoterapeuta y formador se desarrolló principalmente dentro del modelo del Análisis Transaccional, método del que fui uno de sus introductores en España y al que sigo considerando plenamente útil. Además, su importancia dentro de la psicología humanista, aunque no siempre le es reconocida, es innegable y, al margen de las modas, sigue siendo un método potente y eficaz.

Por tanto, mi propósito al relacionar el texto con el Análisis Transaccional, es aprovechar la publicación de este libro para seguir divulgando, fundamentando y enriqueciendo el Análisis Transaccional, relacionándolo con otros enfoques. Esto es útil no sólo para quienes ya conozcan algo e incluso bastante el sistema, ya sea a nivel personal o porque lo utilizan profesionalmente, los cuales encontrarán muchas contribuciones, reflexiones y aclaraciones de interés (por ejemplo, por citar alguna, los nuevos avances sobre la neurología de los estados del yo), sino incluso para quienes no conociéndolo, se interesan por los métodos de crecimiento personal y les atraiga comenzar a conocer este sistema.

Y si quienes conociendo ya el Análisis Transaccional, además se trata de lectores que han leído mi primer libro Vivir es autorrealizarse: Reflexiones y creaciones en Análisis Transaccional (en cualquiera de sus ediciones) pienso que aún les puede interesar con mayor motivo, pues La personalidad integradora viene a ser una buena continuación de dicho libro, ya que, en definitiva, aunque autorrealizarse es ser uno mismo, esto no sólo implica individuarse –que es lo que generalmente se suele interpretar y que yo diferencio denominándolo ser sí mismo- sino que abarca también vincularse afectivamente con los demás.